Según el "Diccionario Esotérico, el ABC del camino espiritual" se define Runa de la siguiente manera:
"...Término de origen escandinavo que significa "secreto", y designa cada uno de los caracteres que constituyen la lengua y el alfabeto mistérico y sacerdotal de los antiguos pueblos germánicos. Si bien en toda Europa occidental se han encontrado inscripciones rúnicas tanto en monumentos de piedra como en puntas de lanza y amuletos, el mayor número de ellos se han localizado en Inglaterra y Escandinavia. La tradición sugiere que las RUNAS fueron creadas por el dios Odín (la mayor divinidad del panteón escandinavo) y, en un principo, se grababan sobre tablas o bastones de madera llamados bastones rúnicos.
El alfabeto rúnico (futhark, en el original) estuvo formado originalmente por 24 caracteres. De este alfabeto base surgieron otros como el inglés, que llegó a tener hasta 33 caracteres. Los escandinavos redujeron su versión a 16 y luego la aumentaron hasta 26 caracteres.
Desde la antropología llega la hipótesis de que las RUNAS proceden del alfabeto etrusco utilizado por las tribus itálicas asentadas en los Alpes orientales, y que un pueblo germánico, que vivía en la actual región de Bohemia (Alemania) hacia el siglo II ó en el III d.c., lo adoptó y desarrolló. La inscripción más antigua conocida data de medidados del siglo III.
El alfabeto rúnico se utilizó ampliamente entre los siglos IV y XII d.c., y existen más de 4 mil inscripciones rúnicas y bastantes manuscritos. En Escandinavia, durante la Edad Media, se intentó desarrollar un sistema de RUNAS diferentes como variación del alfabeto latino que empleaban los monjes. Utilizadas esporádicamente, las RUNAS sobrevivieron al menos hasta el siglo XVII, en algunas zonas rurales de Suecia.
Por ser un lenguaje simbólico, las RUNAS (o alfabeto rúnico) no pueden comprenderse ni interpretarse correctamente, sin poseer una preparación sobre los mismos. Las letras están compuestas por trazos y signos que constituyen ideogramas, por lo que, a primer vista, son tan indescifrables como los jeroglíficos egipcios o los ideogramas chinos. Actualmente, el alfabeto rúnico se compone de 25 caracteres, organizados en 3 grupos (aettir) de 8 letras, y la RUNA número 25, que corresponde al dios Odín y no pertenece a ningún aettir. A esta última se la llama "Runa blanca", y obtenerla como respuesta en el oráculo significa una gran responsabilidad, ya que se la considera como una respuesta directa de Asgard, la "tierra de titanes" y paraíso de los escandinavos.
La experta en RUNAS y alfabetos simbólicos FABIANA DAVERSA (autora de Runas, volumen 21 de la Colección Infinito de Kier) indica que "para una lectura completa de runas es necesario encontrar la propia saga personal y la única manera de hacerlo es recurriendo a un Mandala rúnico. A través de él se puede obtener el número de vidas pasadas, cuál es nuestro Camino de Evolución Personal y en qué etapa de esa realización nos hallamos. El Mandala rúnico muestra los bloqueos heredados, las bendiciones, los dones, la misión y la tarea, pero también las maldiciones ancestrales, e invita a revelar tabúes y secretos familiares".
Daversa informa sobre el ocaso de las RUNAS como una forma de conocimiento y su actual redescubrimiento, que "en la Antigüedad todo lo que fuera revelación mística estaba reservado únicamente a iniciados. El Campo del Sol, el mandala rúnico didáctico, tiene como función hacer partícipe al consultante de todo lo que se refiera a su vida, contrariamente a lo que los chamanes nórdicos profesaban, quizá por miedo a ser cuestionados o a perder el enorme poder que el secreto les otorgaba...".